02.12.2025

Conductas de salud para prevenir el riesgo cardiovascular

En la edición del 28 de noviembre de 2025 del BMC Cardiovascular Disorders, investigadores de Egipto, Burkina Faso y Burundi realizaron una revisión sistemática de la literatura cuyo propósito fue detectar estudios que se ocuparan de las conductas de salud idóneas para prevenir el riesgo cardiovascular*.

Este estudio africano será hoy comentado en la NOTICIA DEL DÍA.

En la introducción a su ponencia, los autores indicaron que las enfermedades cardiovasculares son un grupo de trastornos que afectan el corazón y los vasos sanguíneos, incluyendo la cardiopatía coronaria, la enfermedad cerebrovascular, la arteriopatía periférica, la cardiopatía reumática, las cardiopatías congénitas, la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar.

Agregaron que se estima que 17,9 millones de personas murieron por enfermedades cardiovasculares en 2019, lo que representa el 32 % de todas las muertes a nivel mundial. 

De estas muertes, el 85 % se debieron a infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.

Más de tres cuartas partes de las muertes atribuibles a enfermedades cardiovasculares ocurren en países de ingresos bajos y medios. 

En estos países, la lucha contra las enfermedades cardiovasculares debe centrarse en la prevención, ya que no hay suficientes recursos para tratarlas. 

Además, los bajos niveles de alfabetización en salud contribuyen a la alta prevalencia de enfermedades cardiovasculares en África.

Se han dedicado varios estudios científicos a identificar los factores de riesgo para la aparición de enfermedades cardiovasculares. 

Esta revisión analizó los principales factores de riesgo modificables de enfermedades cardiovasculares, especialmente en adultos, y cómo estos pueden orientar las medidas preventivas.

Reiterando lo dicho, un bajo nivel de alfabetización en salud contribuye al aumento de la prevalencia de enfermedades cardiovasculares en África. 

Además, el manejo de estas enfermedades se ve obstaculizado por el acceso deficiente a una atención médica de calidad, de ahí la importancia de la prevención primaria.

Así, el objetivo de esta revisión de la literatura fue identificar buenos comportamientos de salud que deben adoptar las personas para prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Se seleccionaron un total de 25 artículos de revisión de Google Scholar, Science Direct, PubMed y revistas de la American Heart Association. 

La detección y el tratamiento eficaz de la dislipidemia, la hipertensión, la diabetes mellitus y la obesidad son medios esenciales para prevenir las enfermedades cardiovasculares. 

Los hábitos de vida identificados y su reducción asociada del riesgo cardiovascular son respectivamente, no fumar (36 a 71%); una dieta saludable (11 a 59%) que consiste en el consumo regular de frutas y verduras, cereales integrales, ácidos grasos poliinsaturados y frutos secos, y pollo o pescado en lugar de carne roja; reducir el consumo de alcohol a un vaso al día (10 a 23%), la actividad física regular de moderada a intensa que dure al menos 2,5 h por semana (10 a 28%), la reducción del consumo de sal (23%) mientras que la duración del sueño de ≤ 5 h y ≥ 9 h puede duplicar el riesgo cardiovascular. 

Cuando se combinan, estos factores protectores del comportamiento se potencian entre sí y la reducción del riesgo cardiovascular puede alcanzar el 70-90%.

Al proponer la discusión de estas observaciones subrayaron que el objetivo de esta revisión bibliográfica fue identificar buenos hábitos de salud que puedan adoptarse para prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares, ya sean derivadas de factores metabólicos o del estilo de vida. 

A tales fine se realizó una selección de artículos relevantes para el tema, incluyendo 25 estudios analíticos, 21 de ellos realizados según un diseño de cohorte prospectivo. 

Solo 3 estudios se extendieron al continente africano.

El cribado o control de los factores de riesgo metabólico es uno de los hábitos de salud que se deben adoptar para prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares. 

Los adultos deben someterse a chequeos médicos regulares para detectar cualquier factor de riesgo metabólico. 

Otros autores, como Andréadis et al. y Jeppesen et al, han identificado el síndrome metabólico como un factor que aumenta el riesgo cardiovascular. 

El síndrome metabólico se define por la acumulación de grasa abdominal, además de dos de las siguientes anomalías: hiperglucemia, hipertrigliceridemia, hipoHDLemia e hipertensión arterial.

Los factores de riesgo cardiovascular relacionados con el estilo de vida también son un objetivo prioritario para la prevención cardiovascular. 

Si bien algunos estudios muestran beneficios del consumo moderado de alcohol, investigaciones recientes advierten sobre el riesgo de cáncer; por lo tanto, en general, abstenerse de beber alcohol podría ser la opción más segura.

La combinación de factores relacionados con el estilo de vida tiene un potente efecto sinérgico. 

Esta idea es respaldada por otros autores, en particular por Zhang et al. en su revisión sistemática y metaanálisis de cohortes prospectivas.

Sin embargo, la adopción de hábitos de salud identificados enfrenta limitaciones económicas. 

De hecho, enfermedades no transmisibles como la hipertensión, la diabetes mellitus y la dislipidemia requieren tratamiento y seguimiento prolongado, que no son accesibles económicamente para un gran número de personas en países de bajos ingresos.

De igual manera, el acceso diario a frutas y verduras, además de alimentos ricos en calorías, y al pollo o el pescado, no es automático debido a las restricciones económicas. 

Por otro lado, ciertos hábitos son accesibles, como evitar el tabaco y el alcohol, la actividad física regular, un sueño reparador, la reducción del consumo de sal y el consumo de ácidos grasos poliinsaturados en lugar de aceites saturados.

Si bien esta revisión sistemática identificó hábitos saludables que los adultos deberían adoptar para reducir el riesgo cardiovascular, el estudio presentó limitaciones como la escasez de estudios prospectivos en África, lo que motivó la inclusión de estudios de casos y controles, a pesar de su bajo nivel de evidencia científica en comparación con los estudios prospectivos. 

Como perspectiva, se deberían fomentar los estudios prospectivos en África.

En conclusión, se deben fomentar en los adultos los hábitos saludables para prevenir el riesgo cardiovascular, ya sea mediante sesiones de educación para la salud o campañas de concienciación comunitaria. 

En cuanto al consumo de alcohol, la abstinencia puede ser preferible al consumo leve o moderado para prevenir enfermedades no transmisibles.

* Mick N, Savadogo LGB, Théodore N. Health behaviors to prevent cardiovascular risk: a systematic review. BMC Cardiovasc Disord. 2025 Nov 28;25(1):853. doi: 10.1186/s12872-025-05345-9. PMID: 41315975; PMCID: PMC12664274.

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