Investigadores de Catar y Egipto llevaron adelante una revisión sistemática y metaanálisis actualizados de la bibliografía disponible con el propósito de evaluar los riesgos y beneficios en relación a la salud cardiovascular del consumo de café, y publicaron sus observaciones en la edición del 7 de mayo del BMC Cardiovascular Disorders*.
Este será el tema a tratar en la NOTICIA DEL DÍA de hoy.
En el prólogo de su documento, los autores destacaron que el café es una de las bebidas más populares del mundo; según estudios, más de mil millones de personas lo consumen a nivel global.
Hasta el 73 % de los consumidores de café lo beben a diario, mientras que solo el 3,8 % lo consume una vez por semana.
En general, el café contiene diversas sustancias, como lípidos, carbohidratos, minerales, vitaminas, compuestos fenólicos y alcaloides.
La cafeína es uno de los alcaloides presentes de forma natural en los granos de café.
También está presente en otros alimentos, como el té, el cacao, las tabletas de chocolate y los refrescos.
El contenido de cafeína en estos alimentos varía considerablemente; los estudios muestran que oscila entre 4 y 180 mg por cada 150 ml de café, entre 24 y 50 mg por cada 150 ml de té, entre 15 y 29 mg por cada 180 ml de refresco de cola, entre 2 y 7 mg por cada 150 ml de cacao y entre 1 y 36 mg por cada 28 mg de chocolate.
En dosis bajas, la cafeína estimula el sistema nervioso central, lo que produce diuresis, relajación del músculo liso, estimulación del músculo cardíaco y aumento de la secreción gástrica en adultos.
Además, se ha reconocido que el consumo de cafeína tiene varios efectos positivos en la salud humana, incluyendo la prevención de la diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiovasculares, cáncer y enfermedad de Parkinson.
Sin embargo, el mecanismo detrás de estos beneficios no se comprende completamente y no se cree que esté relacionado con la cafeína, ya que el café descafeinado también muestra efectos similares.
Por otro lado, se ha demostrado que las dosis altas de cafeína contribuyen a la ansiedad, las náuseas y el nerviosismo.
Durante la última década, varios metaanálisis han evaluado exhaustivamente la asociación entre el consumo de café o cafeína y la salud cardiovascular.
Así, una revisión general publicada recientemente de once metaanálisis informó que el consumo elevado de café se asoció con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, análisis posteriores demostraron que el consumo de café puede reducir el riesgo de demencia y accidente cerebrovascular, específicamente los isquémicos y hemorrágicos, al preservar el endotelio y los antioxidantes.
Otra revisión exhaustiva que examinó la relación entre el consumo de café y la salud cardiometabólica informó que el consumo de café tiene el potencial de prevenir el accidente cerebrovascular, pero su impacto en la enfermedad coronaria es ambiguo.
Además, la revisión señaló que el consumo moderado de café (1 a 5 tazas al día) se asocia con un bajo riesgo de insuficiencia cardíaca, pero los efectos sobre la fibrilación auricular siguen siendo no conclusivos.
En conjunto, estas revisiones sugieren que el consumo de café tiene varios beneficios pero también riesgos para la salud cardiovascular.
Sin embargo, persisten limitaciones importantes.
En primer lugar, el consumo de café y la ingesta de cafeína se han utilizado como exposiciones intercambiables, a pesar de que el café contiene otros componentes además de la cafeína.
En segundo lugar, estas revisiones no incorporan los estudios de cohortes más recientes publicados en los últimos años.
Finalmente, la mayoría de los análisis estadísticos se han centrado en resultados cardiovasculares compuestos, lo que limita la comprensión de los riesgos específicos de cada afección, como las arritmias.
Por lo tanto, los autores realizaron un metaanálisis actualizado para examinar exhaustivamente la relación entre el café o la cafeína y una amplia gama de resultados cardiovasculares.
En comparación con revisiones anteriores, este metaanálisis evaluó de forma única el café y la cafeína como exposiciones separadas, incluyendo estudios de cohortes publicados recientemente y analizó diversas enfermedades cardiovasculares.
Ratificando lo expresado, la asociación entre el consumo de café o cafeína y las enfermedades cardiovasculares (ECV) y sus factores de riesgo ha sido ampliamente investigada.
Sin embargo, la evidencia que surgió de estos estudios ha sido contradictoria.
Por lo tanto, el presente metaanálisis actualizado evaluó la relación entre el consumo de café o cafeína y las ECV, tales como la cardiopatía coronaria (CC), el infarto de miocardio (IM), la insuficiencia cardíaca (IC), el accidente cerebrovascular, las arritmias cardíacas y la mortalidad por ECV.
A tales efectos, se realizó una búsqueda exhaustiva en cinco bases de datos electrónicas: PubMed, Web of Science, Cochrane Library, Embase y Scopus, para identificar todos los registros publicados entre enero de 2000 y diciembre de 2025 que se enfocaron en estos temas.
Se incluyeron los estudios que examinaron los efectos del café en cualquier ECV y que informaron las asociaciones en términos de razón de riesgo (HR), riesgo relativo (RR) u odds ratio (OR).
Además, se realizó una evaluación de la calidad de los trabajos compilados utilizando la Escala de Newcastle-Ottawa para estudios de cohortes y la herramienta del Instituto Joanna Briggs para estudios de casos y controles.
Tras las exclusiones, se revisaron y analizaron 38 estudios con 2.856.002 participantes.
El análisis combinado no mostró asociaciones significativas entre el consumo de café y la cardiopatía isquémica total o la insuficiencia cardíaca, al comparar las categorías de mayor y menor consumo de café (HR: 0,98; p=0,80 y HR: 1,03; p=0,62, respectivamente).
En cambio, los resultados combinados mostraron una asociación positiva significativa entre un mayor consumo de café y el riesgo de desarrollar infarto de miocardio (OR: 1,48; p<0,0001).
El análisis combinado también mostró una relación inversa entre el consumo de café y el ictus o las arritmias cardíacas (HR: 0,89; p=0,01 y HR: 0,94; p=0,04, respectivamente).
Además, se observó una relación no lineal entre la ingesta de cafeína y la mortalidad cardiovascular en pacientes hipertensos (HR: 0,68; p=0,001)
Al poner en tela de juicio las afirmaciones comentadas, los autores afirmaron que el presente estudio fue un metaanálisis actualizado que investigó los beneficios y riesgos del café o la cafeína en la salud cardiovascular.
En este sentido, la evidencia agregada mostró que un mayor consumo de café tuvo efectos protectores significativos sobre la incidencia de accidentes cerebrovasculares y arritmias.
De manera similar, una mayor ingesta de cafeína se correlacionó con un menor riesgo de mortalidad por ECV en pacientes hipertensos.
Sin embargo, los datos agregados también mostraron que un mayor consumo de café puede aumentar significativamente el riesgo de infarto de miocardio (IM).
La asociación positiva entre el alto consumo de café y el riesgo de IM reportada en el presente estudio es consistente con un metaanálisis previo, que encontró que el consumo elevado (3-4 tazas/día) o muy elevado (>4 tazas/día) de café aumentó significativamente el riesgo de IM.
Esta asociación positiva es biológicamente plausible, ya que un alto consumo de café puede activar el sistema nervioso simpático,
provocando cambios fisiológicos como un aumento de la frecuencia cardíaca, la contractilidad miocárdica y la demanda de oxígeno, que pueden precipitar eventos isquémicos en poblaciones susceptibles.
Además, el alto consumo de café se ha asociado con niveles elevados de homocisteína plasmática, lo que podría aumentar aún más el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio (IM).
No obstante, las inconsistencias entre los estudios individuales, incluyendo aquellos que no reportan asociaciones significativas incluso con altos niveles de consumo de café, resaltan que la asociación entre el consumo de café y el IM depende del contexto y podría estar influenciada por el riesgo cardiovascular basal, factores del estilo de vida, factores genéticos y el método de preparación del café.
En contraste, el presente metaanálisis encontró una relación inversa entre la alta ingesta de café y el riesgo de accidente cerebrovascular, particularmente el accidente cerebrovascular isquémico, lo cual es consistente con la evidencia metaanalítica previa.
En comparación con el IM, el riesgo de accidente cerebrovascular parece estar fuertemente influenciado por las vías vasculares e inflamatorias, donde los componentes bioactivos del café, distintos de la cafeína, podrían desempeñar un papel protector.
El café contiene compuestos fenólicos antioxidantes que mejoran la función endotelial y mitigan la progresión de la aterosclerosis.
Además, el consumo regular de café se ha relacionado con niveles reducidos de biomarcadores inflamatorios, como la proteína C reactiva y las moléculas de adhesión leucocitaria.
Considerando el papel fundamental de la inflamación y la disfunción endotelial en la patogénesis del ictus isquémico, estos procesos proporcionan un marco teórico lógico que vincula un mayor consumo de café con un menor riesgo de ictus.
Curiosamente, los datos agregados demostraron una relación inversa entre el consumo de café y el riesgo de arritmia, lo que respalda aún más la hipótesis de que un alto consumo de café puede ejercer efectos cardiovasculares protectores.
Una posible explicación es el desarrollo de tolerancia entre los consumidores habituales, lo que disminuye con el tiempo las propiedades proarrítmicas iniciales de la cafeína.
Además, el consumo de café se ha asociado con una mayor sensibilidad a la insulina y una menor incidencia de diabetes tipo 2, ambos factores de riesgo significativos para las arritmias auriculares y ventriculares.
Las características antiinflamatorias y antioxidantes de los polifenoles derivados del café, incluido el ácido clorogénico, también pueden contribuir a estabilizar la electrofisiología cardíaca.
No obstante, la heterogeneidad significativa observada en este estudio (I² = 72%) subraya la ambigüedad persistente e indica que el riesgo de arritmia puede variar según las características demográficas, el subtipo de arritmia y los hábitos de consumo.
Por lo tanto, se necesita más investigación para respaldar estos hallazgos.
Además, los resultados observados han demostrado una relación no lineal entre la ingesta de cafeína y el riesgo de mortalidad por ECV en pacientes hipertensos, lo que implica que una mayor ingesta de cafeína podría ser beneficiosa para estos pacientes.
Esta conclusión se ve corroborada por hallazgos científicos que indican los efectos antioxidantes y antiaterogénicos de la cafeína, que incluyen la supresión de la oxidación del colesterol LDL y la mitigación de las vías inflamatorias.
Asimismo, la evidencia emergente muestra que los metabolitos de la cafeína, como el ácido 7-metilúrico, pueden tener propiedades hipotensoras, lo que ofrece una explicación plausible para la disminución observada en la mortalidad por ECV.
Estos hallazgos contradicen las guías previas que apoyan la restricción global de cafeína en pacientes con hipertensión e implican que una orientación personalizada podría ser más adecuada.
Implicancias clínicas e investigación futura
Los hallazgos comentados indican que los efectos cardiovasculares del café y la cafeína son complejos y específicos para cada resultado, en lugar de ser consistentemente perjudiciales o beneficiosos.
Desde un punto de vista clínico, los resultados de este metaanálisis sugieren un enfoque matizado para el asesoramiento dietético, especialmente para personas con factores de riesgo cardiovascular conocidos.
Las relaciones negativas observadas entre el consumo de café y el riesgo de ictus o arritmia sugieren que limitar su consumo regularmente en la población general podría no ser necesario, especialmente entre los bebedores frecuentes.
Por otro lado, el posible aumento del riesgo de infarto de miocardio asociado a un alto consumo de café subraya la importancia de la moderación, sobre todo en pacientes con cardiopatía isquémica establecida o alta reactividad simpática.
Cabe destacar que la relación no lineal observada entre el consumo de cafeína y la mortalidad cardiovascular en pacientes con hipertensión indica que un asesoramiento personalizado que incluya el riesgo cardiovascular general, la tolerancia a la cafeína y los hábitos de consumo regulares podría ser más adecuado.
Las futuras líneas de investigación en el contexto de los efectos cardiovasculares del café y la cafeína deben abordar varias cuestiones cruciales.
Para los resultados cardiovasculares, como el infarto de miocardio y las arritmias, donde los resultados siguen siendo heterogéneos y, en algunos casos, inconsistentes, se necesitan más estudios prospectivos a gran escala con periodos de seguimiento más prolongados para establecer la dirección y la magnitud de estas relaciones.
También existe una variación considerable en la forma en que se caracterizan las cantidades de consumo de café y cafeína, con definiciones de ingesta moderada o alta que varían sustancialmente entre los estudios.
Las futuras investigaciones deberían hacer hincapié en un análisis de dosis-respuesta mejorado para establecer rangos de consumo óptimos e investigar si existen correlaciones umbral o no lineales para ciertos resultados cardiovasculares.
Si bien la evidencia proporcionada en este metaanálisis sugiere que la relación entre el consumo de café y los resultados cardiovasculares, específicamente la cardiopatía isquémica, el infarto de miocardio y la insuficiencia cardíaca, no difiere sustancialmente según el sexo, los datos siguen siendo limitados.
Por lo tanto, los futuros estudios prospectivos deberían evaluar sistemáticamente estas asociaciones en profundidad.
Finalmente, el método de preparación del café representa otra importante laguna en la literatura.
La evidencia sugiere que el café sin filtrar o hervido contiene altos niveles de diterpenos, los cuales se han correlacionado con los niveles de lípidos séricos y pueden afectar el riesgo cardiovascular.
Sin embargo, debido a la escasez de datos, los autores no pudieron investigar la asociación entre los diferentes métodos de preparación del café y el riesgo cardiovascular.
Por lo tanto, se justifica una investigación adicional para aclarar los efectos cardiovasculares de los diferentes métodos de preparación del café.
Los autores admitieron que esta revisión sistemática tuvo varias limitaciones.
Primero, se observó una heterogeneidad significativa en algunos de los análisis combinados, específicamente aquellos que analizaron la asociación entre el café y la cardiopatía isquémica total o cualquier arritmia.
Esta heterogeneidad podría deberse a las variaciones en el tamaño de la muestra, los factores de riesgo cardiovascular basales, el tipo de café, el método de preparación y los factores de confusión ajustados.
Sin embargo, el impacto de la heterogeneidad en los tamaños del efecto general se minimizó mediante el uso del modelo de efectos aleatorios.
Segundo, la cantidad de café o cafeína consumida fue autoinformada en todos los estudios incluidos.
Esto podría haber causado una clasificación errónea del consumo de café o cafeína; esto limita la detección de asociaciones estadísticamente significativas en algunos de los resultados combinados.
En tercer lugar, en todos los estudios incluidos, la ingesta de café/cafeína se midió en un único momento, lo que significa que no se tuvieron en cuenta las variaciones en el consumo de café a lo largo del tiempo.
En cuarto lugar, solo se incluyeron registros escritos en inglés.
Por lo tanto, los análisis estadísticos estuvieron sujetos a sesgo de selección, ya que se omitieron intencionalmente los datos de registros no escritos en inglés que se habrían utilizado para mejorar la potencia estadística de los metaanálisis.
Para minimizar el sesgo asociado con esta restricción, se realizó una búsqueda exhaustiva en bases de datos y literatura gris para recopilar todos los estudios relevantes publicados en inglés.
Finalmente, cada estudio proporcionó diferentes categorías de cantidades de café/cafeína.
Por ejemplo, en algunos estudios, la categoría de mayor consumo de café fue de 2 o más tazas al día, 4 o más tazas al día, 6 o más tazas al día, etc.
Esta variación podría haber limitado la detección de asociaciones estadísticamente significativas en algunos análisis combinados, ya que se compararon las categorías de mayor y menor consumo de café/cafeína en cada estudio, independientemente de la cantidad.
Como conclusiones, el presente metaanálisis sugirió que un mayor consumo de café se relacionó significativamente con el desarrollo de infarto de miocardio (IM), y una evaluación posterior indicó que la asociación positiva fue ligeramente mayor en hombres que en mujeres.
Sin embargo, se necesita más investigación para comprender eficazmente el efecto del género en la asociación entre el consumo de café y el riesgo de IM.
Además, los datos agregados revelaron una relación no lineal entre el consumo de café y el accidente cerebrovascular o las arritmias cardíacas, lo que significa que un mayor consumo de café podría ofrecer efectos protectores contra el accidente cerebrovascular, específicamente el accidente cerebrovascular isquémico y las arritmias cardíacas.
No obstante, el efecto protector de un alto consumo de café sobre la incidencia de arritmias debe evaluarse en estudios posteriores.
El presente estudio también ha demostrado una relación inversa entre el consumo de cafeína y el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular (ECV) en pacientes hipertensos, pero no en la población general ni en pacientes diabéticos.
Por lo tanto, un mayor consumo de cafeína podría ser beneficioso para los pacientes hipertensos.
* Palabras clave: Enfermedad cardiovascular; Cardiopatía coronaria; Infarto de miocardio; Insuficiencia cardíaca; Ictus; Cafeína; Arritmias cardíacas
** Shaban EE, Elmelliti H, Shaban A, Shaban A, Elkandow A, Abdelrahim MG, Zaki HA. Coffee, caffeine, and cardiovascular health: navigating risks and benefits-an updated systematic review and meta-analysis. BMC Cardiovasc Disord. 2026 May 7. doi: 10.1186/s12872-026-05693-0. Epub ahead of print. PMID: 42098622.