04.06.2026

Hallazgos del ECG Holter después de un accidente cerebrovascular isquémico agudo y un AIT

Investigadores chinos realizaron un análisis sistemático del ensayo aleatorizado MonDAFIS (Impact of Standardized MONitoring for Detection of Atrial Fibrillation in Ischemic Stroke) con el propósito de analizar los hallazgos del ECG-Holter después de un accidente cerebrovascular isquémico agudo y un AIT y publicaron sus observaciones en la edición del 1º de junio de 2026 de Scientific Reports*.

Éstos serán la base que darán lugar a la NOTICIA DEL DÍA de hoy.

En la Introducción al desarrollo de su postura los autores indicaron que el ensayo MonDAFIS (Impact of Standardized MONitoring for Detection of Atrial Fibrillation in Ischemic Stroke) fue un gran estudio aleatorizado multicéntrico en Alemania que evaluó el valor de la monitorización ECG Holter prolongada en pacientes hospitalizados por ictus isquémico o AIT.

Recordaron de inicio que el accidente cerebrovascular isquémico constituye una de las principales causas de mortalidad y discapacidad en todo el mundo. 

Las patologías cardíacas constituyen una comorbilidad común en pacientes con accidente cerebrovascular isquémico, con complicaciones cardíacas graves que ocurren en el 10-20% de los casos y se asocian con un peor resultado a largo plazo.

Dado que hasta un tercio de los accidentes cerebrovasculares isquémicos son atribuibles a la fibrilación auricular (FA), lo que requiere el inicio de la anticoagulación oral (ACO) para la prevención secundaria de eventos cardioembólicos sospechados, la monitorización electrocardiográfica es un procedimiento diagnóstico esencial en la atención posterior al accidente cerebrovascular. 

Las guías actuales recomiendan una monitorización prolongada, a menudo de 72 h, y se ha sugerido una mayor duración en poblaciones de mayor riesgo.

Dado que la duración óptima de la monitorización ECG posterior a un ictus es incierta, el ensayo prospectivo multicéntrico aleatorizado MonDAFIS evaluó si el registro Holter-ECG hasta 7 días, además de la atención habitual, conduciría a una mayor tasa de detección inicial de FA después de un ictus isquémico agudo o un ataque isquémico transitorio (AIT). 

Aunque se observó una mayor tasa de detección de FA en el hospital en el grupo de intervención, no se demostró ninguna diferencia significativa en el uso de ACO después de 12 meses entre los grupos.

Además de la FA, en los registros de ECG Holter se detectan con frecuencia diversos hallazgos electrocardiográficos. 

Por ejemplo, los complejos auriculares prematuros (CAP ó extrasístoles auriculares) están presentes en la mayoría de los adultos sanos.

Se ha informado de una mayor prevalencia de CAP en pacientes con cardiopatías y tras un ictus, y se ha relacionado con la FA. 

Otros, como la ectopia ventricular, se asocian a cardiopatías subyacentes.

Algunas arritmias, como el bloqueo AV de alto grado o la taquicardia ventricular sostenida, pueden presentarse como un evento agudo potencialmente mortal tras un ictus.

Sin embargo, los datos sobre los hallazgos durante la monitorización electrocardiográfica a largo plazo en pacientes post-ictus son limitados.

Estudios previos de un solo centro con muestras más pequeñas informaron de frecuencias variables de hallazgos electrocardiográficos patológicos en pacientes con ictus.

En la práctica clínica, los médicos suelen enfrentarse a hallazgos electrocardiográficos que requieren interpretación y toma de decisiones clínicas. 

Por lo tanto, en este subanálisis del estudio MonDAFIS, el objetivo fue presentar una visión general representativa de los hallazgos electrocardiográficos en una amplia cohorte de pacientes contemporáneos con accidente cerebrovascular isquémico agudo, a modo de guía de referencia. 

En concreto, se examinaron las diferencias por edad y sexo, así como las que existen entre el accidente cerebrovascular y el ataque isquémico transitorio (AIT), y entre los registros electrocardiográficos de 24 y 72 horas.

Reiterando lo dicho de manera sumaria, la monitorización ECG – Holter es un componente crítico del diagnóstico posterior al ictus, que guía la evaluación cardíaca y la prevención secundaria del ACV. 

Los hallazgos anormales del ECG más allá de la fibrilación auricular (FA) en pacientes con ictus siguen estando poco estudiados. 

El ensayo prospectivo multicéntrico MonDAFIS aleatorizó a pacientes con ictus isquémico agudo o ataque isquémico transitorio (AIT) sin FA conocida a registro ECG Holter hasta 7 días o atención habitual. 

Los hallazgos del ECG Holter de las primeras 72 h del grupo de intervención se analizaron para proporcionar una guía de referencia en la práctica clínica. 

Además, se comparó la monitorización de 24 horas y de 72 horas para analizar el valor del control prolongado. 

Los ECG Holter de 24 horas de 1665 pacientes (edad media 67; 40,4 % mujeres) identificaron taquicardia supraventricular (TSV) en el 4,1 % y FA de nuevo diagnóstico en el 2,2 % de los pacientes. 

Las extrasístoles ventriculares fueron comunes (85,8%), mientras que los pares ventriculares (28,0%) o la bigeminia (14,0%) fueron menos comunes. 

La taquicardia ventricular no sostenida (TVNS) se detectó en el 1,7% de los pacientes. 

La monitorización prolongada de 72 horas en 1283 pacientes condujo a tasas de detección más altas en todas las anomalías, duplicando las tasas de detección de TVNS (4,4%) y TVS (8,8%). 

En general, se observaron tasas de detección más altas con la edad avanzada. 

Las tasas de detección de arritmias supraventriculares fueron más altas en mujeres, mientras que los hombres mostraron tasas más altas de anomalías ventriculares. 

La monitorización ECG posterior al ictus detecta varias arritmias más allá de la FA en una proporción sustancial de individuos. 

Una monitorización más prolongada y una edad avanzada se asocian con mayores tasas de detección, con diferencias notables específicas de cada sexo

Al iniciar la discusión de los resultados indicados, los autores plantearon que en un estudio de pacientes con ictus isquémico agudo de gravedad clínica leve a moderada o AIT, la monitorización continua del ECG de hasta 72 h reveló una proporción bastante alta de arritmias de relevancia clínica potencial. 

Dado que el ictus isquémico y las cardiopatías están impulsados por factores de riesgo cardiovascular similares, la comorbilidad y la coincidencia de afecciones cardíacas en pacientes post-ictus son frecuentes.

Además, se ha observado un mayor riesgo de muerte cardiovascular tras la supervivencia al ictus.

Actualmente, los datos sobre la prevalencia de hallazgos anormales en el ECG en pacientes post-ictus son escasos y carecen de un estándar, ya que los estudios previos tienen tamaños de muestra pequeños, una generalización limitada y son propensos al sesgo de selección.

Este trabajo podría proporcionar una visión general de los hallazgos del ECG para servir como referencia en la práctica clínica diaria.

En la población general, las EVs son un hallazgo común con una prevalencia reportada del 40-75% en 24-48 h de monitorización Holter.

Se observó una prevalencia aún mayor de extrasístoles (85,8%) después de 24 h con un aumento al 94,4% con monitorización de 72 h. 

Por el contrario, las TV se detectaron raramente y, cuando estaban presentes, de corta duración (mediana de 2,08 s). 

En comparación, el estudio Holter contemporáneo de Copenhague arrojó una tasa de detección más alta del 10,6% en el registro Holter de al menos 48 h en individuos de mediana edad y ancianos sin enfermedad cardíaca conocida.

La detección de TV debe motivar una evaluación cardíaca completa, ya que la TV en presencia de enfermedad cardíaca estructural, por ejemplo, post infarto de miocardio, se asocia con muerte súbita cardíaca.

Sin embargo, en ausencia de enfermedad cardíaca, incluso la presencia de TV no sostenida puede ser un hallazgo relativamente benigno. 

En general, las condiciones subyacentes de la TV determinan el impacto pronóstico y requieren una evaluación cardiovascular cuidadosa.

Entre todos los pacientes que se sometieron al protocolo de monitorización Holter del estudio N = 1693), se detectó bloqueo auriculoventricular (AV) de segundo grado en solo 11 pacientes (0,6 %), y no se observaron casos de bloqueo AV completo.

En general, la monitorización del ECG durante 72 horas, en comparación con solo 24 horas, condujo a una mayor tasa de detección de todas las arritmias investigadas. 

Es necesario examinar si la información adicional obtenida tiene relevancia clínica y si está relacionada con los resultados. 

Se observaron diferencias específicas de sexo tanto en las características basales como en los hallazgos del ECG. 

En general, se detectaron tasas más altas de arritmias supraventriculares en pacientes femeninas, mientras que los pacientes masculinos mostraron tasas más altas de arritmias ventriculares. 

La mayor tasa de detección de arritmias supraventriculares en mujeres es consistente con estudios previos que demuestran una mayor proporción de accidentes cerebrovasculares cardioembólicos entre pacientes femeninas.

Por el contrario, los hombres tenían más probabilidades de tener una enfermedad vascular subyacente, lo que corresponde a una mayor proporción de etiología de accidente cerebrovascular aterotrombótico en estudios previos.

Además, se observaron diferencias importantes en las tasas de detección al comparar diferentes grupos de edad, con pacientes mayores que mostraron más anomalías en el ECG.

Los autores chinos admitieron limitaciones de su investigación.

Si bien el presente estudio ofrece una guía de referencia sobre la frecuencia observada de anomalías en el ECG en una cohorte contemporánea de pacientes con ictus isquémico agudo de gravedad clínica leve a moderada o AIT, no responde a la pregunta sobre la relevancia clínica de dichas anomalías, ya que no se evaluaron los resultados. 

Es necesario investigar más a fondo hasta qué punto estos hallazgos reflejan el proceso de envejecimiento fisiológico en contraposición a estar impulsados por comorbilidades y hasta qué punto deberían motivar una evaluación diagnóstica más exhaustiva. 

En general, el diseño abierto del ensayo MonDAFIS es propenso a sesgos de selección, por lo que la generalización de los hallazgos a otras poblaciones de pacientes post-ictus podría ser limitada. 

La validez externa se ve aún más limitada por la heterogeneidad en la duración del monitoreo y las diferencias en las poblaciones de estudio entre los ensayos.

Como conclusiones, durante el seguimiento rutinario tras un ictus isquémico agudo o un ataque isquémico transitorio (AIT), se observan con frecuencia hallazgos electrocardiográficos patológicos. 

Los resultados observados proporcionan una guía de referencia sobre las características electrocardiográficas en una cohorte contemporánea de pacientes con ictus sin discapacidad grave. 

Cabe destacar que, si bien muchos cambios electrocardiográficos pueden ser benignos, también pueden reflejar una cardiopatía subyacente grave y, por lo tanto, justifican una evaluación diagnóstica minuciosa.

* Thießen N, Olma MC, Tütüncü S, Jawad-Ul-Qamar M, Kunze C, Thomalla G, Nabavi DG, Röther J, Laufs U, Veltkamp R, Heuschmann PU, Kirchhof P, Endres M, Haeusler KG, Schnabel RB. Holter-ECG findings after acute ischemic stroke and TIA: A systematic analysis of the MonDAFIS randomized trial. Sci Rep. 2026 Jun 1;16(1):16812. doi: 10.1038/s41598-026-54603-z. PMID: 42225709; PMCID: PMC13226722.

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