26.07.2026

Programas contemporáneos de reanimación cardiopulmonar extracorpórea para el paro cardíaco

Un consorcio de investigadores de Italia, EEUU, Alemania y Países Bajos publicó en la edición del 8 de julio de 2026 de Frontiers in Cardiovascular Medicine, un artículo cuyo propósito fue realizar un análisis comparativo de los programas contemporáneos de reanimación cardiopulmonar extracorpórea disponibles para el tratamiento del paro cardíaco*.

Esta publicación será la base de la NOTICIA DEL DÍA de hoy

Para introducir el tema, los autores señalaron que el paro cardíaco sigue siendo un importante desafío para la salud pública y uno de los principales contribuyentes a la mortalidad mundial. 

En Europa, el paro cardíaco extrahospitalario (PCEH) es la tercera causa más común de muerte, con tasas de supervivencia hasta el alta hospitalaria entre el 8% y 10%. 

El paro cardíaco intrahospitalario (PCIH) ocurre a una tasa de 1,5 a 2,8 casos por cada 1.000 ingresos hospitalarios, con una supervivencia a los 30 días o al alta hospitalaria que oscila entre el 15% y el 34%. 

A pesar de los avances en la ciencia de la reanimación, como la reanimación cardiopulmonar convencional temprana (RCPc) y el despliegue más amplio de desfibriladores externos automáticos, el pronóstico de los pacientes que sufren un paro cardíaco sigue siendo inaceptablemente malo.

La reanimación cardiopulmonar extracorpórea (ECPR por sus siglas en inglés de Extracorporeal cardiopulmonary resuscitation) ha surgido como una terapia de rescate para pacientes seleccionados en los que la RCP convencional no logra restablecer la circulación espontánea, siempre que se disponga de la infraestructura y la experiencia necesarias. 

La reanimación cardiopulmonar extracorpórea es una técnica avanzada de soporte vital que utiliza un sistema portátil de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO venoarterial por sus siglas en inglés de extracorporeal membrane oxygenation) para oxigenar y bombear la sangre del paciente fuera del cuerpo cuando la RCP convencional no logra revivirlo

Al establecer una circulación extracorpórea artificial y, por lo tanto, restaurar la presión de perfusión efectiva y el suministro sistémico de oxígeno a través de la oxigenación por membrana extracorpórea venoarterial (VA ECMO), la ECPR reduce la duración del estado de “bajo flujo”, el período entre el inicio de la RCP convencional y el retorno de una circulación adecuada. 

Las claves principales para optimizar los resultados incluyen minimizar el intervalo desde el paro cardíaco hasta el inicio de la ECMO y aplicar criterios de selección claros

La implementación exitosa requiere experiencia multidisciplinaria coordinada, activación rápida del equipo y competencia técnica en canulación.

Hasta la fecha, se han desarrollado varios protocolos de ECPR en centros expertos de diferentes países. 

Sin embargo, la mayoría difieren en aspectos organizativos, como la composición del equipo, el sitio de canulación, el tamaño de las cánulas y la monitorización del paciente, que van más allá de los elementos técnicos descritos en la reciente Declaración de consenso de la guía provisional de 2021 de la Organización de Soporte Vital Extracorpóreo (ELSO) sobre ECPR en adultos, pero que potencialmente pueden afectar resultados como la supervivencia y la recuperación neurológica. 

Además, la estandarización de los protocolos puede servir para reducir el sesgo de rendimiento y aclarar los factores que impulsan la efectividad de la RCP extracorpórea. 

Sin embargo, la estandarización generalizada conlleva el riesgo de una homogeneidad perjudicial debido a la variabilidad geográfica, de recursos y logística específicas, por lo que debe realizarse con cuidado.

El objetivo de esta revisión narrativa fue, por lo tanto, examinar la variabilidad entre los protocolos de RCP extracorpórea desarrollados en centros de diferentes países e identificar los componentes que podrían estandarizarse a nivel mundial y aquellos que pueden necesitar seguir siendo específicos del contexto.

En síntesis, reiterando lo expresado, el paro cardíaco es una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial, con bajas tasas de supervivencia a pesar de los avances en la ciencia de la reanimación. 

La supervivencia reportada oscila entre el 8 % y el 34 % para el paro cardíaco extrahospitalario e intrahospitalario, respectivamente.. 

La reanimación cardiopulmonar extracorpórea ha surgido como una terapia de rescate para pacientes que no responden a la RCP convencional, aprovechando la oxigenación por membrana extracorpórea venoarterial (ECMO) para proporcionar circulación artificial, intercambio de gases y mantenimiento de la perfusión orgánica en ausencia de circulación nativa espontánea. 

El éxito de la reanimación cardiopulmonar extracorpórea depende de minimizar el tiempo hasta el inicio de la ECMO y seleccionar a los pacientes adecuados. 

Si bien varios aspectos son consistentes entre países, los protocolos de ECPR varían en logística, composición del equipo, métodos de canulación y monitorización, lo que puede influir en resultados importantes para el paciente, como la supervivencia y la recuperación neurológica. 

Esta revisión narrativa explora las prácticas globales actuales en ECPR e identifica oportunidades para la estandarización, al tiempo que reconoce elementos que deben mantenerse específicos del contexto.

Al proponer la discusión de las observaciones señaladas, los autores destacaron que la ECPR se utiliza cada vez más para el paro cardíaco intrahospitalario y extrahospitalario refractario a la RCP convencional. 

Los resultados de los pacientes suelen verse fuertemente influenciados por el diseño del ensayo, el sesgo de selección y la infraestructura y las prácticas específicas del programa que realiza la canulación. 

Si bien se han desarrollado guías para la ECPR en adultos, la evidencia que define las prácticas ideales sigue siendo limitada. 

La cantidad de evidencia publicada sobre los programas de ECPR es desproporcionada con respecto al número total de centros que la realizan registrados en ELSO a nivel mundial. 

Se necesita investigación adicional para identificar los criterios de selección de pacientes más apropiados, el modelo óptimo para la implementación inicial y el manejo de ECMO, y la infraestructura y los recursos específicos necesarios para operar un programa de ECPR exitoso.

Los autores admitieron que el presente estudio tiene limitaciones. 

En primer lugar, la naturaleza narrativa de esta revisión y la ausencia de síntesis cuantitativa limitan la solidez de las inferencias y restringen aún más la capacidad de ofrecer una visión general exhaustiva de las prácticas de ECPR. 

Además, la escasez de bibliografía sobre el tema, junto con los posibles riesgos de sesgo de publicación y confirmación, exige cautela, ya que es probable que muchos más centros de ECMO realicen ECPR además de los identificados en esta revisión. 

Asimismo, la escasez de evidencia procedente de países de ingresos bajos y medios y otros entornos con recursos limitados restringe la generalización de las conclusiones. 

Por último, la restricción a artículos publicados en inglés puede haber dado lugar a la omisión de evidencia regional relevante.

Aunque la Declaración de Consenso de la Guía Provisional ELSO 2021 sobre RCP extracorpórea ha sido ampliamente adoptada, persiste una heterogeneidad local significativa en los modelos de transporte, la composición de los equipos y el manejo de los programas de RCP extracorpórea, tanto intrahospitalario como prehospitalario. 

Gran parte de esta variabilidad refleja factores en gran medida no modificables relacionados con la logística, la organización del sistema de salud y la configuración de los servicios de emergencia. 

En consecuencia, es improbable que sea factible una estandarización global integral de las vías de atención. 

Por lo tanto, estos factores contextuales deben informarse explícitamente en los artículos científicos y los ensayos clínicos, y considerarse al comparar e interpretar los estudios. 

Las vías posteriores al paro cardíaco también desempeñan un papel importante en los resultados de los pacientes; sin embargo, a pesar de las guías existentes, siguen estando fuertemente influenciadas por las características y preferencias específicas de cada paciente en una era de medicina cada vez más individualizada. 

Por consiguiente, las estrategias de manejo posteriores al paro cardíaco extrahospitalario y sus adaptaciones deben describirse claramente e incorporarse a futuras investigaciones para permitir comparaciones justas y transparentes entre los estudios.

El Dr. Francisco Noriega Sanz, de la Sociedad Española de Cardiología, publicó un artículo** en el que planteó que la reanimación cardiopulmonar extracorpórea es una terapia que permite restaurar la perfusión y la oxigenación en pacientes en paro cardiorrespiratoria (PCR). 

Sin embargo, su relación con una mayor supervivencia con pronóstico neurológico favorable es incierta.

Noriega Sanz comenta que el estudio INCEPTION es un ensayo multicéntrico que aleatorizó a pacientes que sufrían una PCR extrahospitalaria a recibir RCP extracorpórea o RCP convencional. 

Los pacientes debían recibir RCP por testigos, presentar una arritmia ventricular como ritmo inicial y no recuperar la circulación espontánea en menos de 15 minutos desde el inicio de la RCP. 

El objetivo primario fue la supervivencia con pronóstico neurológico favorable (definido como puntuación 1 o 2 en la escala Cerebral Performance Category) a 30 días.

Se incluyeron 134 pacientes (70 recibieron RCP extracorpórea y 64 RCP convencional), con una edad media de 55 años y un predominio del género masculino (90%). 

A los 30 días, no hubo diferencias en la tasa de supervivencia con pronóstico neurológico favorable, que fue del 20% en el grupo de RCP extracorpórea y del 16% en el grupo de RCP convencional (odds ratio 1,4, intervalo de confianza al 95%: 0,5-3,5; p = 0,52).

Los autores del INCEPTION concluyeron que, en pacientes con PCR extrahospitalaria refractaria, las estrategias de RCP extracorpórea y convencional tienen mismo efecto en la supervivencia con pronóstico neurológico favorable..

Acerca de lo expresado Francisco Noriega Sanz comentó lo siguiente:

La PCR extrahospitalaria continúa asociándose a un pronóstico ominoso pese a los avances surgidos en las últimas décadas en el ámbito de la cardiología. 

Una de las estrategias desarrolladas recientemente para intentar mejorar la supervivencia es la RCP extracorpórea. 

Sin embargo, la evidencia hasta la fecha es escasa. 

Dos ensayos clínicos unicéntricos han arrojado resultados contradictorios. 

El estudio ARREST incluyó 30 pacientes con PCR extrahospitalaria secundaria a ritmo ventricular, y finalizó prematuramente por beneficio de la RCP extracorpórea (diferencia de un 36% en la supervivencia a 30 días). 

Por contra, el ensayo Prague OHCA aleatorizó 256 pacientes con PCR extrahospitalaria (independiente del ritmo inicial) y se detuvo de manera temprana por futilidad, sin observar diferencias en la supervivencia a 180 días (aunque sí se observó una tendencia favorable al brazo de RCP extracorpórea cuando la duración de la PCR fue superior a 45 minutos).

El estudio INCEPTION fue el primer ensayo clínico multicéntrico que evaluó la RCP extracorpórea en pacientes con PCR extrahospitalaria. 

Cabe destacar que el estudio se realizó en una zona geográfica con un servicio de emergencias médicas extrahospitalarias entrenado en el manejo de estos pacientes, con un tiempo medio de 8 minutos hasta el primer contacto médico y una demora en el traslado al hospital de 35 minutos. 

Adicionalmente, los pacientes se aleatorizaron de forma temprana, siendo la inclusión previa a la llegada al hospital hasta en un 65%. 

Esto condujo a una tasa de recuperación de circulación espontánea del 21% en el grupo de intervención antes de iniciar la RCP extracorpórea.

Pese a que aparentemente los resultados de los distintos ensayos son dispares, es importante evaluar el perfil de pacientes incluidos en cada uno de ellos. 

El estudio ARREST incluyó un número pequeño de pacientes, con un perfil de mayor gravedad (hubo menor tasa de RCP iniciada por testigos, ningún paciente recuperó la circulación espontánea antes de llegar al hospital). 

Los ensayos Prague OHCA e INCEPTION, por contra, tenían un mayor tamaño muestral, con un perfil de pacientes más favorable (todos los pacientes recibieron RCP por testigos, y una quinta parte presentó recuperación de la circulación espontánea antes de llegar al hospital en el grupo de intervención). 

Además, ambos estudios incluyeron solamente un 6-7% de los pacientes inicialmente evaluados.

Noriega Sanz concluye su reseña destacando que, aunque la evidencia no apoya el uso rutinario de la RCP extracorpórea en la PCR extrahospitalaria, aquellos pacientes de mayor gravedad podrían beneficiarse de dicha terapia. 

Se necesitan nuevos ensayos clínicos que permitan definir mejor este perfil de pacientes.

  • Bugo S, Bottussi A, D’Andria Ursoleo J, Antonini MV, Cordella E, Aprile M, Garcia SI, Elmadhoun O, Wieruszewski ED, Swol J, Wieruszewski PM and Monaco F (2026) Contemporary extracorporeal cardiopulmonary resuscitation programs for cardiac arrest. Front. Cardiovasc. Med. 13:1761019. doi: 10.3389/fcvm.2026.1761019
  • * https://secardiologia.es/blog/14154-es-la-reanimacion-cardiopulmonar-extracorporea-una-opcion-en-la-parada-cardiorrespiratoria-extrahospitalaria
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