Era el mes de marzo y hacía calor en Buenos Aires…….
Julio Cortázar
Rayuela
No serán Horacio Oliveira ni la uruguaya Lucía (La Maga), -protagonistas de la Rayuela de Cortázar- los ejes sobre los que gire este Editorial.
Tampoco lo será el genial autor de Bestiario, Final de Juego, Modelo para armar, aunque su memoria haya servido para encabezarlo, con la mención al calor en Buenos Aires.
Y aunque parezca extraño que siendo CARDIOLATINA un espacio eminentemente médico, tampoco se rindan honores al Día Mundial del Riñón, al Día Mundial del Sueño, el síndrome de Down, al Día Mundial del Agua, de la Obesidad, o de la Tuberculosis.
Su propósito apuntará más a la arista poética que evoca Marzo.
Mi manzano
tiene ya sombra y pájaros.
¡Qué brinco da mi sueño
de la luna al viento!
Mi manzano
da a lo verde sus brazos.
Desde marzo, cómo veo
la frente blanca de enero!
Mi manzano…
(viento bajo).
Mi manzano…
(cielo alto).
así cantaba Federico García Lorca en HUERTO DE MARZO – CANCIONES PARA TERMINAR (Canciones 1921-1924)
Y se transforma entonces este Editorial en un Homenaje al Gran Poeta y Dramaturgo español asesinado al inicio de la Guerra Civil Española, cuyos restos jamás fueron hallados, aunque no nació ni murió en el mes de marzo.
Sus versos podrían hacer la magia de extender el Homenaje a otros miembros de la llamada Generación del 27, como Salvador Dalí o Luis Buñuel.
Marzo, entonces, adquiere por lo menos en esta líneas, el poder de extenderse más allá de la simple efemérides recordatoria