Investigadores que se desempeñan en el Departamento de Cirugía Cardiovascular del Segundo Hospital Afiliado de la Universidad Médica del Ejército del Hospital Xinqiao, de Chongqing, China, realizaron una revisión sistemática cualitativa cuyo propósito fue analizar las experiencias y percepciones de transeúntes que presencian un paro cardíaco extrahospitalario y publicaron los resultados y conclusiones en la edición del 4 de septiembre de 2026 de Medicine de Baltimore*.
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Rn la introducción a su análisis los autores plantearon que el paro cardíaco extrahospitalario (PCEH), caracterizado por el cese abrupto de la actividad mecánica cardíaca y la circulación efectiva fuera del hospital, es una importante emergencia de salud pública ..
El evento, que sucede en la vía pública, es una situación que requiere mucha atención por parte de los testigos presenciales, siendo que la supervivencia depende del reconocimiento temprano, la activación inmediata de los servicios médicos de emergencia, la reanimación cardiopulmonar (RCP) de alta calidad y el uso temprano de un desfibrilador externo automático (DEA) .
Debido a que los profesionales de respuesta a emergencias rara vez pueden llegar al lugar de los hechos de inmediato, los transeúntes suelen ser los primeros en activar una cadena de supervivencia.
Sin embargo, su presencia no se traduce necesariamente en una acción oportuna y eficaz.
Un estudio realizado en Pakistán informó que un transeúnte estuvo presente en casi el 90% de los casos de paro cardíaco extrahospitalario; sin embargo, solo el 2,3% de los pacientes recibieron RCP por parte de un transeúnte, lo que indica una brecha sustancial entre presenciar un evento e intervenir.
Las investigaciones previas sobre paro cardíaco extrahospitalario se han centrado principalmente en las tasas de RCP y uso de DEA por parte de los transeúntes, los tiempos de respuesta de emergencia y la supervivencia del paciente, prestando comparativamente poca atención a las experiencias de los rescatadores.
La Asociación Americana del Corazón (AHA) ha enfatizado que los transeúntes son participantes integrales en los sistemas de atención de paro cardíaco extrahospitalario, y que su capacitación, participación en el lugar del accidente y experiencias relacionadas merecen una atención sistemática .
La evidencia existente sugiere que el inicio de la RCP depende no solo del conocimiento y las habilidades, sino también de la interacción de factores psicológicos, conductuales y situacionales .
Gran parte de esta evidencia proviene de investigaciones cuantitativas o de métodos mixtos y, por lo tanto, no puede explicar completamente cómo los testigos presenciales interpretan los eventos reales o dan sentido a sus experiencias de reanimación .
Por su parte, los estudios cualitativos pueden proporcionar relatos detallados de las experiencias subjetivas, las percepciones y la construcción de significado de los participantes en casos reales de paro cardíaco extrahospitalario, lo que permite esclarecer cuestiones difíciles de captar mediante indicadores cuantitativos.
Se han realizado estudios cualitativos relevantes en distintos países, contextos culturales y sistemas de atención de emergencias, con variaciones en los participantes, los entornos, los métodos y las áreas de enfoque.
Por consiguiente, los hallazgos de los estudios individuales no pueden traducirse fácilmente en evidencia de amplia relevancia práctica.
Se requiere una búsqueda sistemática, una evaluación crítica y una síntesis rigurosa de la investigación cualitativa primaria en este campo.
Esta revisión utilizó la meta-agregación del Instituto Joanna Briggs (JBI), -enfoque metodológico de investigación diseñado para sintetizar y combinar los hallazgos de múltiples estudios, sintetizar sistemáticamente las experiencias y percepciones de los transeúntes que presenciaron o participaron en eventos reales de paro cardíaco extrahospitalario-, con el objetivo de contribuir a la mejora de la capacitación en RCP para transeúntes, los sistemas de respuesta a emergencias y las medidas de apoyo relacionadas.
Resumiendo y reiterando lo expresado hasta aquí, los autores se propusieron sintetizar las experiencias y percepciones de los testigos no profesionales antes, durante y después de responder a paros cardíacos extrahospitalarios.
Para ello se realizaron búsquedas en siete bases de datos en inglés y chino desde su inicio hasta el 31 de julio de 2026, complementadas con el seguimiento de citas.
Dos revisores seleccionaron estudios de forma independiente, evaluaron la calidad metodológica mediante la lista de verificación de evaluación crítica del Instituto Joanna Briggs (JBI) de Australia para la investigación cualitativa y extrajeron los hallazgos y las ilustraciones que los respaldaban.
Los hallazgos inequívocos y creíbles se sintetizaron mediante la metaagregación del JBI, y la confianza se evaluó utilizando la confianza en la evidencia de las revisiones de investigación cualitativa.
Se incluyeron ocho estudios con 209 participantes.
Treinta y tres hallazgos se agruparon en 12 categorías y cuatro fueron hallazgos sintetizados sobre los motivadores e inhibidores de la respuesta, el reconocimiento y la evaluación del paro cardíaco extrahospitalario, las condiciones que facilitan o dificultan la reanimación cardiopulmonar y el uso del desfibrilador externo automático, y las respuestas psicológicas y la adaptación posteriores al evento.
La confianza en la evidencia de las revisiones de investigación cualitativa fue moderada para los tres primeros hallazgos sintetizados y baja para el cuarto.
La interpretación principal que se realizó al someter a discusión las observaciones realizadas consistió en replantear las respuestas de los no profesionales ante un paro cardíaco extrahospitalario como un proceso continuo, en lugar de una decisión aislada.
Es decir, según este punto de vista, la acción comienza con un encuentro que conlleva un fuerte impulso moral, pero una considerable ambigüedad cognitiva.
Los testigos pueden actuar porque ayudar les parece automático, obligatorio o humanitario.
Sin embargo, la misma persona puede experimentar simultáneamente miedo, repugnancia, sensación de vulnerabilidad e incertidumbre.
Una vez iniciada la acción, su ejecución depende no solo del conocimiento previo, sino también de si el paciente puede ser posicionado adecuadamente, si el equipo es comprensible, si hay asistencia disponible y si alguien coordina la escena.
El evento puede perdurar psicológicamente mucho después de que los profesionales de respuesta se hayan retirado.
Esta interpretación orientada al proceso es coherente con la evidencia más amplia de que la confianza, la competencia percibida, la activación emocional y la evaluación de la situación influyen en el inicio de la RCP.
Sin embargo, una reciente metasíntesis cualitativa examinó la disposición del público a participar en la RCP extrahospitalaria,
La presente revisión demuestra cómo se experimentan estos factores a lo largo de las fases anteriores, durante y posteriores a la intervención en eventos reales de paro cardíaco extrahospitalario.
Del mismo modo, una declaración científica sobre las experiencias de los rescatistas no profesionales pidió que los sistemas de emergencia consideraran la capacitación, las respuestas en el lugar de los hechos y los impactos residuales como fases interrelacionadas.
El reconocimiento debe entrenarse en condiciones ambiguas.
Los mensajes públicos suelen describir el paro cardíaco como un colapso repentino claramente reconocible.
La evidencia sintetizada indica que los testigos pueden encontrar respiración anormal, movimiento residual aparente, postura corporal incómoda o contextos domésticos que interfieren con la evaluación.
Las guías actuales de soporte vital básico enfatizan la falta de respuesta y la respiración anormal; sin embargo, la capacitación también debe ayudar al público a tolerar la incertidumbre y comprender que la respiración agónica o intermitente no indica recuperación.
Por lo tanto la formación basada en escenarios debería incluir presentaciones ambiguas y asegurar explícitamente al público que las compresiones torácicas pueden iniciarse inmediatamente cuando se sospecha un paro cardíaco .
El entrenamiento debe reproducir las tareas de una reanimación real.
Se ha identificado la formación en RCP como un predictor independiente clave de la capacidad de los ttranseúntes para proporcionar rápidamente intervenciones de primeros auxilios en caso de paro cardíaco extrahospitalario.
La brecha entre la capacitación y los eventos reales va más allá del olvido de los pasos del procedimiento.
Los socorristas también deben manejar el peso corporal del paciente, su posición en el suelo, el movimiento de las costillas, los fluidos corporales, la fatiga, la reticencia social, y múltiples tareas simultáneas.
La capacitación debe integrar transiciones de tareas realistas, reconocer la respiración anormal, mover al paciente cuando sea posible, llamar a los servicios de emergencia por altavoz, asignar tareas, recuperar y conectar un DEA, rotar los compresores y continuar a pesar de los estímulos sensoriales desagradables.
La capacitación de repaso breve sigue siendo valiosa, pero la fidelidad del escenario, la claridad de roles y la práctica del trabajo en equipo pueden ser tan importantes como el recuerdo de los conocimientos teóricos.
El diseño de los desfibriladores externos automáticos (DEA) y la educación pública deben hacer hincapié en que las indicaciones de voz pueden transferir parte de la carga cognitiva del rescatista al dispositivo.
Asimismo, la guía del operador puede reducir la incertidumbre al describir lo que el testigo presencial podría observar, confirmar la pertinencia de la acción inmediata y proporcionar instrucciones concisas que apoyen el liderazgo en el lugar de los hechos.
La atención posterior al evento forma parte del sistema de respuesta a emergencias.
Las consecuencias emocionales de un paro cardíaco extrahospitalario varían entre los estudios.
Muchos testigos se adaptan sin experimentar angustia grave o persistente, mientras que otros experimentan recuerdos intrusivos, culpa, trastornos del sueño, evitación o necesidad de apoyo profesional.
Esta variación indica que los efectos posteriores al evento no deben ignorarse ni patologizarse universalmente.
Un protocolo de apoyo escalonado puede incluir el reconocimiento temprano, información en lenguaje sencillo sobre las reacciones comunes, un mecanismo para solicitar una revisión del evento, comunicación de los resultados del paciente cuando sea éticamente permisible y evaluación o derivación cuando la angustia persiste.
Investigaciones previas han identificado la incertidumbre sobre el resultado y la falta de retroalimentación como preocupaciones importantes para los socorristas no profesionales, mientras que se ha encontrado que la sesión informativa posterior organizada es valiosa
El intercambio de información debe cumplir con los requisitos de privacidad del paciente y las leyes locales.
Incluso cuando no se puede revelar un resultado específico, las agencias pertinentes pueden explicar lo que suele ocurrir después del traspaso de un paciente, reconocer el valor del intento de rescate, aclarar malentendidos sobre la responsabilidad y proporcionar información de contacto para obtener ayuda.
Dicha comunicación puede haber disminuido la sensación de que el papel del testigo terminó abruptamente cuando la ambulancia se marchó.
Los estudios incluidos abarcaron 6 países durante más de dos décadas.
La responsabilidad, la empatía, el coraje y la angustia fueron evidentes en todos los contextos.
Sin embargo, su expresión puede verse influenciada por los sistemas de capacitación, las prácticas de despacho, la protección legal, las relaciones familiares, la disponibilidad de desfibriladores externos automáticos (DEA) y las expectativas culturales de ayuda.
Estudios de China continental y Taiwán han extendido la evidencia más allá de los entornos occidentales; sin embargo, solo dos estudios han representado el contexto asiático.
Los participantes en el estudio danés eran transeúntes capacitados en una red de voluntarios de DEA, y varios estudios reclutaron a personas que ya habían actuado.
Dichas muestras pueden haber subestimado las experiencias de quienes no intervinieron, rechazaron participar o abandonaron el lugar.
Por lo tanto, la implementación debe adaptarse localmente y evaluarse entre poblaciones con menor confianza, menor capacitación o vínculos más débiles con los sistemas formales de emergencia.
Aunque las intervenciones digitales no se evaluaron directamente en los estudios incluidos, los hallazgos sintetizados sugieren que las herramientas digitales diseñadas adecuadamente pueden ayudar a abordar la incertidumbre en el reconocimiento del paro cardíaco extrahospitalario, el acceso limitado a la orientación en tiempo real, las dificultades para localizar desfibriladores externos automáticos (DEA) y las necesidades insatisfechas de información y apoyo posteriores al evento.
La telemedicina puede proporcionar educación sanitaria, comunicación profesional y continuidad del apoyo a través del tiempo y el espacio, creando una base tecnológica para extender los sistemas públicos de respuesta a emergencias a través de la preparación previa al evento, la atención en el lugar del incidente y el seguimiento posterior al evento .
Las aplicaciones móviles pueden ofrecer cursos de repaso breves y repetidos sobre RCP/DEA, presentar escenarios atípicos de paro cardíaco extrahospitalario, brindar apoyo psicológico e identificar desfibriladores externos automáticos (DEA) cercanos.
En este contexto, pueden integrar llamadas de emergencia, orientación telefónica del operador, servicios de localización e instrucciones concisas sobre los procedimientos.
Tras un incidente, las plataformas digitales seguras proporcionan información sobre reacciones psicológicas comunes, autoevaluación, vías para solicitar una revisión del incidente y derivación a apoyo profesional.
Este estudio presenta varias limitaciones, según el propio reconocimiento de los autores.
En primer lugar, el protocolo de revisión estaba registrado actualmente y no se había registrado públicamente antes del inicio del estudio.
Para mejorar la transparencia, se han descrito los procesos de búsqueda, selección, evaluación, extracción, meta-agregación y calificación ConQual.
En segundo lugar, los estudios incluidos variaron en cuanto al contexto del evento, la relación entre participantes y pacientes, la experiencia de capacitación, el rol del respondedor, el intervalo entre el evento y la entrevista, y la profundidad de los datos cualitativos.
En tercer lugar, los tres hallazgos de Brinkrolf et al. no contaban con ilustraciones de apoyo accesibles, ya que no se pudo obtener el apéndice suplementario pertinente citado por los autores originales; por lo tanto, se calificaron como C en lugar de U.
En cuarto lugar, la mayoría de los participantes habían realizado o intentado RCP, y esta revisión podría no representar adecuadamente las experiencias de quienes no lo hicieron.
Finalmente, la confianza fue moderada para los tres hallazgos sintetizados y baja para el hallazgo sintetizado posterior al evento.
Por lo tanto, las recomendaciones deben evaluarse durante la implementación en lugar de interpretarse como conclusiones causales definitivas.
Como conclusiones, los testigos no profesionales no son un vínculo pasivo entre el colapso del paciente y la atención médica.
Deben interpretar señales inciertas, asumir responsabilidades morales y emocionales, realizar tareas física y socialmente complejas y seguir experimentando las consecuencias del suceso mucho después del traslado del paciente.
La evidencia respalda un protocolo integral centrado en el rescatador que proporciona una preparación realista antes del suceso, un apoyo cognitivo e interpersonal claro durante la respuesta, e información y apoyo psicológico proporcionales a las necesidades posteriores.
Este protocolo puede facilitar la intervención pública, al tiempo que reconoce el bienestar de quienes se ofrecen a ayudar.
* Zhan S, Jiang X, Yang M, Liu M, Liu H, Li S. Experiences and perceptions of lay bystanders responding to out-of-hospital cardiac arrest: A qualitative systematic review. Medicine (Baltimore). 2026 Sep 4;105(36):e50530. doi: 10.1097/MD.0000000000050530. PMID: 42700090; PMCID: PMC13549513.